El proceso de envejecimiento es una etapa natural de la vida que todas las personas atravesamos, pero no siempre se vive del mismo modo. Además, cada una de las etapas de la vejez presenta unas características únicas. Comprender sus diferencias hará que puedas adaptarte a cada una de ellas con mayor facilidad o acompañar a quien esté pasando por un momento parecido.
En este artículo, exploramos las principales etapas de la vejez, sus características y los elementos que hay que atender en cada una de ellas para conseguir un envejecimiento saludable.
Etapa 1: Prevejez o jubilación
La etapa de la prevejez se inicia tras la jubilación, en torno a los 60 años. Esta etapa se caracteriza por el hecho de que las personas se ven obligadas a reorganizar su rutina, ya que dejan de poner el foco en el trabajo.
Así, las personas jubiladas pueden disfrutar de la libertad y el tiempo libre que les ofrece la jubilación. Sin embargo, también puede suponer un desajuste emocional y una pérdida de identidad. Esto es debido a que muchas personas no saben qué hacer con su tiempo libre o encuentran dificultades para adaptarse al nuevo ritmo de vida.
Por ello, el foco en esta etapa hay que ponerlo en la salud mental. Es importante buscar actividades de ocio, hobbies y maneras de seguir desarrollándose intelectual, física y emocionalmente, para que la persona se siga sintiendo realizada.
Etapa 2: Vejez temprana
La segunda etapa, denominada vejez temprana, se encuentra entre los 70 y los 80 años. En esta etapa, las personas suelen seguir teniendo una buena capacidad funcional, manteniendo su autonomía en el día a día.
Algunas posibles complicaciones derivadas de la edad podrían ser las pérdidas de memoria, la lentitud a la hora de realizar tareas o las pérdidas de capacidad auditiva, olfativa y de visión.

Por ello, la idea principal para cuidar su salud es enfocarse en mantener estas capacidades el mayor tiempo posible, controlando las posibles enfermedades y atendiendo los factores de riesgo que puedan afectar negativamente a su salud.
Además, para cuidar la salud mental en la vejez temprana, es importante que las personas que se encuentren en este periodo de vida cuiden su red social, tanto la amistad como la familiar. La soledad es uno de los grandes desafíos para las personas mayores, por lo que hacer planes, salir al aire libre o realizar actividades en grupo es fundamental para mejorar su estado de ánimo.
Etapas de la vejez 3: Vejez intermedia
La vejez intermedia abarca los 80 y 90 años, aunque va a depender de cada persona. Es común que las personas experimenten una disminución de la movilidad y desarrollen mayor dependencia en esta etapa. Además, es probable que presenten enfermedades o dificultades de salud más graves.
Así, hay personas en la etapa de la vejez intermedia que pueden necesitar el cuidado y apoyo por parte de familiares o personas cercanas, mientras que otras se mantienen de forma autónoma hasta edades más avanzadas.
Etapas de la vejez 4: Vejez avanzada
Esta última etapa, normalmente a partir de los 90, se caracteriza por una mayor fragilidad y vulnerabilidad física.
Son comunes las caídas recurrentes, la necesidad de atención médica y la dependencia de los demás para las actividades diarias. Aun así, hay personas que tienen una buena calidad de vida a lo largo de toda su vejez.
Hay que tener en cuenta que estas etapas de la vejez son orientativas y que cada experiencia será única en cada persona. Es importante cuidar los hábitos saludables y mantener una buena red de apoyo para envejecer con buena salud.
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